Padecimiento

Tumores de columna y médula espinal en CDMX

Un tumor en la columna o en la médula puede causar dolor y pérdida de fuerza. Un diagnóstico oportuno permite elegir el tratamiento que mejor conserve tu función.

Qué son los tumores de columna

Son crecimientos anormales de células que pueden afectar las vértebras, las cubiertas de la médula espinal, la propia médula o las raíces nerviosas. Se clasifican según su ubicación y su origen.

Según la ubicación, los tumores pueden ser extradurales, ubicados en el hueso o por fuera de la cubierta de la médula; intradurales extramedulares, dentro de la cubierta pero fuera de la médula, como los meningiomas o los neurinomas; e intramedulares, dentro de la propia médula, como los ependimomas o los astrocitomas.

Según su origen, pueden ser primarios, que nacen en la columna o en sus estructuras, o metastásicos, que llegaron desde otro órgano. Estos últimos son los más comunes en la columna, y proceden con frecuencia de cáncer de mama, próstata, pulmón o riñón, entre otros. Hay tumores benignos y malignos, y la conducta depende de cada caso.

Síntomas y señales de alerta

Los síntomas varían con el nivel donde se encuentra el tumor y la rapidez con que crece. Las señales más frecuentes son:

  • Dolor de espalda o de cuello persistente, a veces peor por la noche o en reposo, que no mejora con los tratamientos habituales.
  • Dolor que se irradia a brazos, piernas o alrededor del tronco, como un cinturón.
  • Hormigueo, adormecimiento o debilidad de brazos o piernas, torpeza al caminar o pérdida del equilibrio.
  • Alteraciones del control de la vejiga o del intestino.
  • Dolor súbito por una fractura de una vértebra debilitada por el tumor.

No todo dolor de espalda es un tumor: la inmensa mayoría tiene causas mecánicas. Pero los dolores con características inusuales, o en personas con antecedente de cáncer, ameritan una valoración con estudios.

Cómo se diagnostica y se trata

La resonancia magnética de columna, con contraste, es el estudio central. Se puede complementar con tomografía para ver el hueso, con estudios de cuerpo entero para buscar un tumor primario y con una biopsia cuando hace falta confirmar el diagnóstico. Los resultados definen la estrategia.

El tratamiento se decide en conjunto con otros especialistas, como oncología y radioterapia. Las opciones incluyen la cirugía, la radioterapia, la quimioterapia y otros tratamientos dirigidos, solos o combinados. En ocasiones, el tumor se vigila con estudios periódicos si es pequeño y no da síntomas.

Los objetivos de la cirugía varían. Pueden ser retirar el tumor por completo, como en muchos tumores benignos, descomprimir la médula o los nervios para preservar la función y aliviar el dolor, obtener tejido para el diagnóstico o estabilizar la columna cuando el hueso está debilitado, con tornillos y barras. En tumores intradurales se emplean técnicas microquirúrgicas y, cuando es útil, monitoreo neurofisiológico durante la operación para cuidar la función de la médula.

Recuperación y seguimiento

El tiempo de recuperación depende del tipo de cirugía y del estado previo. Tras descomprimir la médula, muchas personas recuperan fuerza y sensibilidad poco a poco, y la rehabilitación física es una parte importante del proceso. Mientras antes se descomprima un nervio o la médula, mejores son las posibilidades de recuperación.

Después del tratamiento se programan estudios de control periódicos y consultas con oncología cuando hace falta. El dolor suele mejorar de manera notable cuando el motivo era la compresión o la inestabilidad.

Los riesgos de cada cirugía se explican en la consulta e incluyen sangrado, infección, salida de líquido cefalorraquídeo y la posibilidad de que algún síntoma neurológico no mejore o empeore. Ningún tratamiento se promete como definitivo: se te habla con honestidad de lo que se espera lograr.

Por qué atenderte con el Dr. Ojendis

Los tumores de columna y de la médula espinal, así como la cirugía oncológica del sistema nervioso central, figuran entre las áreas de atención del Dr. Ojendis. Su formación en cirugía de columna en el Centro Médico Nacional «20 de Noviembre» del ISSSTE, su especialidad en Neurocirugía por la UNAM y su estancia en neurooncología en el CHU Gui de Chauliac, en Montpellier, Francia, en 2024, forman la base de su práctica en esta área.

Cuando el tratamiento incluye otros especialistas, el doctor te acompaña en la coordinación y te explica cada decisión con lenguaje claro, para que tú y tu familia entiendan en qué punto están y cuál es el siguiente paso.

  • Certificado por el Consejo Mexicano de Cirugía Neurológica (#1798)
  • Especialidad en Neurocirugía, UNAM, con mención honorífica
  • Estancia en el CHU Gui de Chauliac, Montpellier, 2024

Conoce la trayectoria completa del Dr. Ojendis

Preguntas frecuentes

  1. No. Hay tumores benignos, como algunos meningiomas y neurinomas, que se pueden extirpar. También hay tumores malignos y metástasis. El tipo exacto se define con estudios de imagen y, si hace falta, con una biopsia.

  2. Dolor persistente que no mejora, a veces peor por la noche, junto con hormigueo, debilidad, torpeza al caminar o alteraciones de la vejiga o el intestino. Ante estos datos se debe hacer una resonancia.

  3. No. Se decide según el tipo de tumor, los síntomas y el estado general. Algunos se vigilan, otros se tratan con radioterapia o medicamentos, y otros requieren cirugía para descomprimir, estabilizar o retirar el tumor.

  4. Muchas personas recuperan parte o buena parte de la fuerza, sobre todo si se descomprime a tiempo. Cuánto se recupera depende del tiempo de compresión, del tipo de tumor y de la función que había antes de la cirugía.

Esta información es orientativa y no sustituye una valoración médica. Cada caso se decide después de revisar tu historia clínica, tu exploración y tus estudios. Descargo médico.

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