Qué es un trauma craneoencefálico
Es cualquier lesión del cráneo, del cerebro o de las estructuras que lo rodean causada por un golpe, una caída, un accidente de tránsito o una agresión. Abarca desde una contusión leve, que se resuelve con reposo, hasta lesiones graves que ponen en riesgo la vida y requieren cirugía de urgencia.
La gravedad se mide con la escala de coma de Glasgow, que evalúa la apertura de ojos, la respuesta verbal y la respuesta motora, y se complementa con una tomografía de cráneo. Entre las lesiones que se buscan están las fracturas de cráneo, los hematomas epidurales, subdurales o dentro del cerebro, la contusión cerebral y el aumento de la presión intracraneal.
Cuándo acudir y qué vigilar
No todos los golpes en la cabeza requieren cirugía, pero algunos signos obligan a una valoración inmediata. Además de los que aparecen en el recuadro de urgencias, se debe vigilar con especial atención a:
- Personas mayores de 60 años o que toman anticoagulantes o antiagregantes, porque un golpe aparentemente menor puede causar un sangrado lento.
- Quienes sufrieron una caída desde altura o un accidente a alta velocidad.
- Quien tuvo un golpe y días después presenta dolor de cabeza persistente, cambios de carácter, torpeza al caminar o somnolencia.
Un golpe leve sin ninguno de estos datos suele manejarse con observación en casa, pero ante la duda es preferible consultar. Una tomografía a tiempo puede descartar una lesión peligrosa.
Cómo se atiende un trauma de cráneo
La atención empieza por estabilizar al paciente: vía aérea, respiración, presión arterial y control de otras lesiones. Después se realiza una tomografía de cráneo, el estudio que mejor y más rápido muestra fracturas y sangrados. Se vigila el estado neurológico con exploraciones repetidas, porque algunas lesiones evolucionan en las horas siguientes.
Muchos traumatismos se manejan sin operar: reposo, control del dolor, observación en el hospital y repetición de la tomografía si hace falta. La cirugía se considera cuando hay un hematoma que comprime el cerebro, una fractura hundida, una herida penetrante o una presión intracraneal que no se controla con medicamentos.
Las cirugías más frecuentes son la evacuación de un hematoma, a través de una craneotomía, y la craniectomía descompresiva, que retira temporalmente una parte del hueso del cráneo para dejar espacio al cerebro inflamado. En ocasiones se coloca un sensor para medir la presión intracraneal. Si el hueso se retiró, más adelante puede reconstruirse con una craneoplastia.
Recuperación y secuelas posibles
La recuperación varía enormemente. Un traumatismo leve puede dejar días de dolor de cabeza, mareo, fatiga o dificultad para concentrarse, y suele resolverse con reposo relativo y regreso gradual a las actividades. En traumatismos moderados o graves puede ser necesario un periodo largo de rehabilitación física, del lenguaje y cognitiva.
Entre las secuelas que se vigilan están las convulsiones, los cambios de memoria o de atención, los cambios de ánimo, los trastornos del sueño y las alteraciones del equilibrio. Se indica seguimiento neurológico y, cuando es necesario, apoyo de rehabilitación y psicología.
Para reducir el riesgo de nuevos traumatismos conviene usar casco al andar en moto o bicicleta, cinturón de seguridad en el auto, y prevenir las caídas en personas mayores, por ejemplo con calzado adecuado, buena iluminación y retirando tapetes sueltos.
Por qué atenderte con el Dr. Ojendis
Entre las áreas de enfoque del Dr. Ojendis, según su perfil profesional, están las urgencias neuroquirúrgicas. Su formación en el Hospital General de México «Eduardo Liceaga», una institución pública de alta especialidad, y su especialidad en Neurocirugía por la UNAM, con mención honorífica, sustentan su preparación para manejar este tipo de situaciones.
Si tu familiar ya está en un hospital, el doctor puede orientarte sobre los estudios que debes tener a la mano y las preguntas que conviene hacer. Y si ya pasó la fase aguda, puede darte seguimiento a las secuelas o planear una reconstrucción del cráneo cuando corresponda.
- Certificado por el Consejo Mexicano de Cirugía Neurológica (#1798)
- Especialidad en Neurocirugía, UNAM, con mención honorífica
- Estancia en el CHU Gui de Chauliac, Montpellier, 2024
Preguntas frecuentes
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Son señales de alarma la pérdida del conocimiento, vómito repetido, confusión, somnolencia excesiva, convulsiones, debilidad en un lado del cuerpo, salida de líquido o sangre por nariz u oídos y un dolor de cabeza que empeora. Si aparece cualquiera, hay que acudir a urgencias de inmediato.
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Dormir es normal si la persona está tranquila y despierta con facilidad. Es una señal de alarma cuando cuesta mucho despertarla, está confundida o vomita repetidamente. Ante cualquier duda es mejor llevarla a valorar.
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No. Los hematomas pequeños y que no comprimen el cerebro se vigilan con tomografías de control. Se operan los que son grandes, los que causan síntomas o los que aumentan de tamaño.
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Depende de la gravedad. Una contusión leve puede mejorar en días o semanas, mientras que un traumatismo moderado o grave puede requerir meses de rehabilitación. El seguimiento neurológico ayuda a ajustar el plan.
Esta información es orientativa y no sustituye una valoración médica. Cada caso se decide después de revisar tu historia clínica, tu exploración y tus estudios. Descargo médico.

